
Osasuna es un equipo que históricamente ha alcanzado sus picos de rendimiento en situaciones límite. Después de dos finalísimas y tras venir de momentos de alta tensión, es humano bajar un poco el estado de activación. Y ahí perdemos muchos enteros.

Osasuna es un equipo que históricamente ha alcanzado sus picos de rendimiento en situaciones límite. Después de dos finalísimas y tras venir de momentos de alta tensión, es humano bajar un poco el estado de activación. Y ahí perdemos muchos enteros.

El principal motivo del estancamiento de Osasuna en 2008 fue la pérdida de su instinto agresivo. En el final de la ‘era Ziganda’ y el comienzo de la ‘era Camacho’ los rojillos parecían un grupo de damiselas solas en un callejón oscuro.
La directiva del club no ha querido que esto trascendiera a la opinión pública, pero Osasuna ha estado acudiendo a sesiones de psicoanálisis. Y finalmente el señor Freud y sus acólitos han llegado a la raíz del problema y lo han solucionado al instante.
Osasuna resistió ayer como un jabato las embestidas de un buen equipo, el Deportivo de la Coruña. Tocaba ponerse el mono de trabajo, y los rojos finalmente lograron cerrar el tercer partido consecutivo con la portería a cero. Así es como se cimienta una permanencia.
No fue un encuentro de individualismos, pero la defensa destacó sobre el resto de las líneas. Una línea de cuatro ‘made in Tajonar’ que se merece todos los aplausos, empezando por el capitán Cruchaga, que se convirtió en el tercer jugador con más partidos de la historia del club navarro.