En las pretemporadas, el apartado de altas siempre da mucho juego. Los fichajes son ganchos con los que ilusionar a una afición con el primer partido de temporada; un bálsamo para olvidar fatídicas tardes pasadas. Es como cuando una chica nueva llega a clase el primer día de curso. Al principio todo son miraditas y buenas intenciones. Luego, con el tiempo, se convierte en una más.
Los fichajes tienen pelo en las piernas y en el pecho, pero provocan el mismo efecto que una colegiala: ilusión y ganas de ir a clase. Por contra, si sabes que no va a haber nadie nuevo a la vuelta de las vacaciones es un bajón.
Por el momento, se han incorporado dos exotiqueces al instituto de Tajonar, como son Shojaei y Sunny, más una cara conocida como es la de Astiz. Y suenan muchas más.
Pero el vestuario de Osasuna corre un serio riesgo de saturación, y en este momento es más importante encontrar salida a una serie de jugadores que realizar más o menos fichajes. Y por lo que parece, las ofertas no abundan. No hay válvula de escape.
Escrito por F. Zabalza 





